viernes, 23 de septiembre de 2011

El método científico. Un ejemplo médico



Como ilustración de algunos aspectos importantes de la investigación científica, parémonos a considerar los trabajos de Semmelweis en relación con la fiebre puerperal. Ignaz Semmelweis, un medico de origen húngaro, realizó esos trabajos entre 1844 y 1848 en el Hospital General de Viena. Como miembro del equipo medico de la Primera División de Maternidad del Hospital, Semmelweis se sentía angustiado al ver que una gran proporción de las mujeres que habían dado a luz en esa división contraía una seria y con frecuencia fatal enfermedad conocida como fiebre puerperal o fiebre de postparto. En 1844, hasta 260, de un total de 3.157 madres de la División Primera —un 8,2 por 100— murieron de esa enfermedad; en 1845, el indice de muertes era del 6,8 por 100, y en 1846 del 11,4. Esas cifras eran sumamente alarmantes, porque en la adyacente Segunda División de Maternidad del mismo Hospital, en la que se hallaban instaladas casi tantas mujeres como en la Primera, el porcentaje de muertes por fiebre puerperal era mucho más bajo: 2,3, 2,0 y 2,7 en los mismos atlas. En un libro que escribió más tarde sobre las causas y la prevención de la fiebre puerperal, Semmelweis relata sus esfuerzos por resolver este terrible rompecabezas.

Semmelweis empezó por examinar varias explicaciones del fenómeno corrientes en la epoca; rechaza algunas que se mostraban incompatibles con hechos bien establecidos; a otras las sometía a constrastación.

Una opinión ampliamente aceptada atribuía las olas de fiebre puerperal a «influencias epidémicas», que se describían vagamente como «cambios atmosférico-cósmico telúricos», que se extendian por distritos enteros y producían la fiebre puerperal en mujeres que se hallaban de postparto. Pero, como —argüía Semmelweis-- podían esas influencias haber infestado durante años la División Primera y. haber respetado la Segunda? Y, como podía hacerse compatible esta concepción con el hecho de que mientras la fiebre asolaba el hospital, apenas se producía caso alguno la ciudad de Viena o sus alrededores? Una epidemia de verdad, como el cólera, no seria tan selectiva. Finalmente, Semmelweis señala que algunas de las mujeres internadas en la División Primera que vivían lejos del hospital se habían visto sorprendidas por los dolores de parto cuando iban de camino, y habían dado a luz en la calle; sin embargo, a pesar de estas condiciones adversas, el porcentaje de muertes por fiebre puerperal entre estos casos de «parto callejero» era mas bajo que el de la División Primera.

Según otra opinión, una causa de mortandad en la División Primera era el hacinamiento. Pero Semmelweis señala que de hecho el hacinamiento era mayor en la División Segunda, en parte como consecuencia de los esfuerzos desesperados de las pacientes para evitar que las ingresaran en la tristemente celebre División Primera.

Semmelweis descartó asimismo dos conjeturas similares haciendo notar que no había diferencias entre las dos divisiones en lo que se refería a la dieta y al cuidado general de las pacientes.

.En 1846, una comisión designada para investigar el asunto atribuyó la frecuencia de la enfermedad en la División Primera a las lesiones producidas por los reconocimientos poco cuidadosos a que sometían a las pacientes los estudiantes de medicina, todos los cuales realizaban sus practicas de obstetricia en esta división. Semmelweis señala, para refutar esta opinión, que (a) las lesiones producidas naturalmente en el proceso del parto son mucho mayores que las que pudiera producir un examen poco cuidadoso; (b) Las comadronas que recibían enseñanzas en la División Segunda reconocían a sus pacientes de modo muy análogo, sin por ello producir los mismos efectos; (c) cuando, respondiendo al informe de la comisión, se redujo a la mitad el número de estudiantes y se restringi6 al mínimo el reconocimiento de las mujeres por parte de estos, la mortalidad, después de un breve descenso, alcanzó sus cotas mas altas.

Se acudió a varias explicaciones psicológicas. Una de ellas hacia notar que la División Primera estaba organizada de tal modo que un sacerdote que portaba los últimos auxilios a una moribunda tenía que pasar por cinco salas antes de llegar a la enfermería: se sostenía que la aparición del sacerdote, precedido por un acólito que hada sonar una campanilla, producía un efecto terrorífico y debilitante en las pacientes de las salas y las hacía así mas propicias a contraer la fiebre puerperal. En la División Segunda no se daba este factor adverso, porque el sacerdote tenia acceso directo a la enfermería. Semmelweis decidió someter a prueba esta suposición. Convenci6 al sacerdote de que debía dar un rodeo y suprimir el toque de campanilla para conseguir que llegara a la habitación de la enferma en silencio y sin ser observado. Pero la mortalidad no decreció en la División Primera.

A Semmelweis se le ocurri6 una nueva idea: las mujeres, en la División Primera, yacían de espaldas; en la Segunda, de lado. Aunque esta circunstancia le parecía irrelevante, decidió, aferrándose a un clavo ardiendo, probar a ver si la diferencia de posición resultaba significativa. Hizo, pues, que las mujeres internadas en la División Primera se acostaran de lado, pero, una vez más, la mortalidad continuó.

Finalmente, en 1847, la casualidad dio a Semmelweis la clave para la solución del problema. Un colega suyo, Kolletschka, recibió una herida penetrante en un dedo, producida por el escalpelo de un estudiante con el que estaba realizando una autopsia, y murió después de una agonía durante la cual mostró los mismos síntomas que Semmelweis había observado en las victimas de la fiebre puerperal. Aunque por esa época no se había descubierto todavía el papel de los microorganismos en ese tipo de infecciones, Semmelweis comprendió que la “materia cadavérica” que e1 escalpelo del estudiante había introducido en la corriente sanguínea de Kolletschka había sido causa de la fatal .enfermedad de su colega, y las semejanzas entre el curso de la dolencia de Kolletschka y el de las mujeres de su clínica llevó a Semmelweis a la conclusión de que sus pacientes hablan muerto por un envenenamiento de la sangre del mismo tipo, é1, sus colegas y los estudiantes de medicina habín sido los portadores de la materia infecciosa, porque .é1 y su equipo solían llegar a las salas inmediatamente después de realizar disecciones en la Sala de autopsias, y reconocían a las parturientas después de haberse lavado las manos de un modo superficial, de modo que estas conservaban a menudo un característico olor a suciedad.

Una vez más, Semmelweis puso a prueba esta posibilidad. Argumentaba él que si la suposición fuera correcta, entonces se podría prevenir la fiebre puerperal destruyendo el material infeccioso adherido a las manos. Dictó, por tanto una orden por la que exigía a todos los estudiantes de medicina que se lavarán las manos con una solución de cal clorada antes de reconocer a ninguna enferma. La mortalidad puerperal comenzó a bajar, y en el año 1848 descendió hasta el 1,27 por 100 en la División Primera, frente al 1,33 de la Segunda.

En apoyo de su idea, o, como también diremos, de su hipótesis, Semmelweis hace notar además el hecho de que en la mortalidad en la División Segunda fuera mucho más baja: en esa las pacientes estaban atendidas por comadronas, en cuya preparación no estaban incluidas las prácticas de anatomía mediante disección de cadáveres.

La hipótesis explicaba también el hecho de que la mortalidad fuera menor entre los casos de “parto callejero”: a las mujeres que llegaban con el niño en brazos, casi nunca se les sometía a reconocimiento tras su ingreso, lo que aumentaba sus posibilidades de escapar de la infección.

Asimismo, la hipótesis daba cuenta del hecho de que todos los recién nacidos que habían contraído la fiebre puerperal fueran hijos de madres que habían contraído la enfermedad durante el parto; porque en ese caso la infección se le podía transmitir al niño antes de su nacimiento, a través de la corriente sanguínea común a madre e hijo, lo cual, en cambio resultaba imposible cuando la madre estaba sana.

Posteriores experiencias clínicas llevaron a Semmelweis a ampliar su hipótesis. En una ocasión, por ejemplo, él y sus colaboradores, después de haberse desinfectado cuidadosamente las manos, examinaron primero a una parturienta aquejado de cáncer cervical ulcerado; procedieron luego a examinar a otras doce mujeres en la misma sala, después del lavado rutinario, sin desinfectarse de nuevo. Once de las doce pacientes murieron de fiebre puerperal. Semmelweis llegó a la conclusión de que la fiebre puerperal podía ser producida no solo por materia cadavérica, sino también por “materia pútrida procedente de organismos vivos”.

CUESTIONES

¿Qué problema intenta resolver Semmelweis?

Al analizar las circunstancias del problema, Semmelweis se fija especialmente en aquellas que difieren en ambas divisiones del hospital ¿por qué actúa de esta forma?

Relacionas las hipótesis que se plantea el científico para resolver el problema.

¿Como puso a prueba cada una de las hipótesis?

¿Cuales de las hipótesis fueron verificadas y cuales fueron falsadas?

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